Casa K
Desde su exterior se aprecia la volumetría aparentemente sencilla de la Casa K: un cubo que se posa sobre el terreno para construir un mirador plano en una pronunciada pendiente. Un masivo y opaco volumen de hormigón penetra en la tierra, sobre el cual se posa una transparente y ligera estructura de madera.
El volumen en escorzo
El posicionamiento del volumen en escorzo sobre el terreno, como si fuera un barco, busca —mediante el efecto de contracción proyectiva— una escala visual más medida respecto al entorno, y a la vez amplía el perímetro expuesto a las vistas del mar.
Interior
El interior propone una separación de las intimidades que se conectan en el espacio común. El dormitorio principal se emplaza en el piso superior de forma diagonal a la estructura, generando vacíos y perspectivas singulares.








